Este va a ser mi Blog más personal. De ahí que aparezca el YO en primer término. Pido disculpas por ello. La razón de tal atrevimiento es el deseo de significar que voy a tratar de mis experiencias, de mi conocimiento del Opus Dei fundado básicamente no en lo que se puede leer en los libros o escuchar en las noticias o comentarios de los medios . Todo esto tiene siempre un valor que invita a acercarse a la realidad real, la que yo conozco por estar inmerso en ella, por haber bebido su espíritu, es decir, su modo propio de seguir a Jesucristo como los primeros Doce. En mi caso llevo más de medio siglo viviendo en el Opus Dei. Sólo lamento no haberlo hecho demasiado bien. Desde octubre de 1958 a julio de 1961 fui alumno del Colegio Romano de la Santa Cruz, cuya sede, entonces, porque no había otros medios, era la misma sede central del Opus Dei donde vivía el fundador de la Obra, hoy canonizado ya, san Josemaría Escrivá, por Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro, ante varios centenares de miles de personas que representaban a todos los demás centenares de miles que no pudimos estar allí aunque lo deseábamos profundamente. El Opus Dei es amado por milones de personas de los cinco continentes, porque es de Dios, como han dicho, Juan Pablo II -solemnemente en la Bula Ut sit-, y Benedicto XVI, en varias ocasiones, entre ellas un artículo que publicó el 6 de octubre de 2002, fecha de la Canonización, en L’Osservatore Romano. Todo esto, a los miembros del Opus Dei nos invita a la humildad más honda porque cuanto más se engrandece la figura de nuestro fundador y se extiende la Obra por el mundo, tanto más pequeños nos vemos y comprobamos que Dios es capaz de escribir letra “inglesa” con la pata de una mesa, con una escoba o con lo que tenga en sus Manos.
Pues bien, he puesto el “yo” en primer término, porque pretendo comunicar lo que “yo” he visto y aprendido en el Opus Dei y del contacto directo con su fundador. Quizá cuente la historia de mi vocación a la Obra, si el espíritu sopla por ahí y el Señor me da tiempo. Confío en que mis lectores, espectadores o escuchantes sepan distinguir entre la persona, un simple sacerdote, contento de serlo para siempre en el Opus Dei y la institución de la Iglesia a la que pertenezco con plena dedicación. Para empezar les ofreceré en el próximo post una bibliografía básica que se encuentra también en Internet y, por descontado, les remito a la página “oficial”, por así decirlo, del Opus Dei que se publica en muchos idiomas: www.opusdei.org